sábado, 13 de diciembre de 2008

El Virus Del Fotógrafo.

Texto que encontré en internet hace un tiempo y me pareció bueno. Para mi hermano (menor): Un Fotógrafo Contemporaneo.

Los primeros síntomas los sufrió mi VISA, luego el mal se extendió afectando irremisiblemente al cerebro. Sin apenas darte cuenta el mal se adueña de ti.

Empecé a sospechar que algo iba mal cuando el inevitable compañero de oficina a la vuelta de unas vacaciones en el Caribe te muestra, muy “gallito” él, las fotos de sus esculturales conquistas, aunque yo diría, presuntas conquistas, en bikini. No negaré que algo de las espléndidas señoras vislumbré, pero sospechosamente reparé más en los aspectos fotográficos de las imágenes que en los meramente “testosterónícos”. Por qué… ¿Tenia la libido por los suelos? ¿Iba a salir del armario? ¿El estrés pasaba factura? …. No la respuesta es más sencilla, eran los primeros síntomas, el principio del fin.

Con el tiempo otras señales fueron apareciendo: dejé de ver la televisión para ver el Photoshop, cambié mi nombre por un extraño apodo y empecé a visitar foros de Internet dedicados a la fotografía, cambie el inevitable libro de Pedrolo por uno de Mellado, empecé a reunirme con extraños personajes cargados cual sherpa a punto de una ascensión al Himalaya, todo apuntaba a un fatal desenlace.

Y éste llegó, pude ver como la enfermedad se manifestaba con su más extrema crudeza, fue un soleado día de mayo cuando sucedió: Esta vez fue una compañera de trabajo la que reclamo mi atención, me hizo acercar a su PC y mostrándome la fotografía que había puesto como tapiz me dijo-

- ¿Qué te parecen mis niñas?

Durante unos inagotables segundos mire la imagen, intente ver aquellas niñas, deberían estar allí pero yo no las veía. Frías gotas de sudor brotaban por mi frente y aquellas niñas sin aparecer, el ritmo cardiaco aumentaba exponencialmente, nada, no lograba verlas. De pronto lo comprendí, acepte lo que hace tiempo ya era una realidad, estaba absolutamente enfermo, enfermo de fotografía, una devastadora dolencia que me había llevado a aquel extremo. No pude aguantar más y rompí en un llanto desgarrador, mi compañera me observaba atónita y tras una prudente espera se atrevió a interpelarme.

_ ¿Qué te sucede?

Trague saliva, contuve el salino llanto y aún balbuceando le expliqué.

- Mira, hace un tiempo si me hubieras enseñado esa foto de tus hijas te hubiera dicho: Que guapas están, la pequeña es tu vivo retrato, como han crecido… pero ahora…
.
.
… ahora…
.
.
… sólo puedo decirte:

- El horizonte está caído
- Existe una fuerte dominante magenta
- Hay zonas sobreexpuestas
- Esta muy justa de “foco”
- Cuida esos fondos, le restan protagonismo al sujeto principal. 
- Ponte a su altura, el contrapicado no es adecuado en este caso.
- Procura una toma más frontal, al ser algo oblicua distorsiona la perspectiva.
- Vigila esas zonas donde los colores se han empastado


.. Lo siento, soy un desgraciado, ya no puedo mirar una fotografía.

Josep Maria March Adell
Barcelona, 12/07/2006

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