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sábado, 13 de diciembre de 2008

Así Estoy Yo Sin Ti. Joaquin Sabina

Extraño como un pato en el Manzanares, 
torpe como un suicida sin vocación, 
absurdo como un belga por soleares,
vacío como una isla sin Robinson, 
oscuro como un túnel sin tren expreso, 
negro como los ángeles de Machín, 
febril como la carta de amor de un preso...,
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti. 
Perdido como un quinto en día de permiso, 
como un santo sin paraíso, 
como el ojo del maniquí, 
huraño como un dandy con lamparones, 
como un barco sin polizones...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti. 
Más triste que un torero 
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Vencido como un viejo que pierde al tute, 
lascivo como el beso del coronel, 
furtivo como el Lute cuando era el Lute,
inquieto como un párroco en un burdel, 
errante como un taxi por el desierto, 
quemado como el cielo de Chernovil,
solo como un poeta en el aeropuerto..., 
así estoy yo, así estoy yo, sin ti. 
Inútil como un sello por triplicado, 
como el semen de los ahorcados, 
como el libro del porvenir, 
violento como un niño sin cumpleaños, 
como el perfume del desengaño...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti. 
Más triste que un torero 
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado, 
como el domingo del jubilado, 
como una boda por lo civil, 
macabro como el vientre de los misiles, 
como un pájaro en un desfile...,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti. 
Más triste que un torero 
al otro lado del telón de acero. 
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.


Así.

domingo, 26 de octubre de 2008

Contigo. Fito Páez con Joaquín Sabina

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

jueves, 14 de agosto de 2008

Eclipse de Mar. Joaquin Sabina

Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí
que ha perdido en su campo el Atleti
y que ha amanecido nevando en París. 

Que han pillado un alijo de coca,
que a Piscis y Acuarios les toca el vinagre y la hiel. 

Que aprobó el Parlamento Europeo una ley a favor de abolir el deseo
que falló la vacuna anti SIDA,
que un golpe de ha triunfado en la luna y movidas así. 

Pero nada decía la prensa de hoy de esta sucia pasión, de este lunes marrón
del obsceno sabor a cubata de ron de tu piel,
del olor a colonia barata del amanecer. 

Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí.
Hoy amor, igual que ayer, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí. 

Hoy dijo la radio que han hallado muerto al niño que yo fui
que han pagado un pasote de pelas por una acuarela falsa de Dalí. 

Que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú.
Que subió la marea, que fusilan mañana a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000. 

Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta del contestador,
de la manchas que deja el olvido a través del colchón.